
En lo más profundo encontramos lo más preciado
El otro día, durante una sesión con una clienta que acaba de iniciar su proceso para sanar su autoestima, me preguntó cómo sería el camino que íbamos a recorrer juntas. Para responder a su curiosidad, utilicé la metáfora de la cebolla y sus diferentes capas como una representación simbólica del proceso de sanación.
Si observas una cebolla, notarás que las primeras capas son las más duras, sucias e incluso a veces presentan daños. A medida que vamos retirando estas capas externas, poco a poco descubrimos una textura más brillante, lisa y agradable, hasta llegar al corazón, que es la parte más suave y delicada, con un sabor mucho más sutil que el de las capas exteriores.
De manera similar, cuando naciste, llegaste con ese mismo núcleo puro y auténtico, TU ESENCIA. esas primeras capas representarían los síntomas, las dificultades que enfrentas a diario, la manera en que te tratas a ti misma, las creencias erróneas que has ido construyendo sobre ti a lo largo del tiempo, lo que toleras de los demás y te hace daño, la forma en que atiendes o no tus propias necesidades, y las defensas o barreras que has levantado para proteger ese núcleo vulnerable y precioso que reside en lo más profundo de tu ser.
Al igual que la cebolla necesita ser pelada con cuidado para no dañar su esencia, cultivar una autoestima sana requiere de un proceso de limpieza, sanación y liberación. A veces será necesario eliminar esas capas dañadas, e incluso aquellas que se han vuelto tóxicas, para que no sigan afectando lo que está por debajo.
Este es un trabajo delicado que debe hacerse con paciencia, compasión y, sobre todo, mucho respeto hacia ti misma.
Así que, si sientes que tu autoestima está dañada, y dado que estamos en una época de nuevos comienzos, ¿por qué no hacerlo diferente esta vez? En lugar de seguir la tradición de hacer una lista interminable de propósitos llenos de presión y autoexigencia, ¿por qué no te propones emprender un camino distinto, uno que transforme la relación que tienes contigo misma? ¿Por qué no te abres a la posibilidad de ser más amable, más comprensiva y respetuosa contigo y con tus dificultades?
Ese es el primer y más importante ingrediente para comenzar a sanar: la disposición a ser más suave contigo misma y a permitirte vivir desde un lugar de autocompasión para preservar la joya que se encuentra en tu interior.
Para finalizar esta entrada te comparto un video inspirado en un cuento de Ana Llenas, espero que lo disfrutes.