
El objetivo de esta entrada no es hacer una reseña sobre la última novela de María Dolores Redondo. Sin embargo, este fragmento de la novela me hizo reflexionar.
No destriparé la novela en absoluto, simplemente por contextualizar, decir que “Lo entregado al no” es el título de una novela dentro de la novela escrita por el protagonista, el cual hace la promesa a su hermana de que tras su muerte no la convertiría en motivo de dolor. De este modo, fiel a su promesa, no elabora el duelo por su pérdida y algunos años más tarde comienza a ser consciente de que se le estaba olvidando todo de ella: su cara, su olor, su risa…Todo… Dándose cuenta de como en su empeño de negar el dolor, “se lo había entregado al no”, tal y como señalaba la creencia de la mitología vasca, y el “no” lo estaba devorando hasta hacer desaparecer su recuerdo, como si jamás hubiese existido.Este es el motivo que le lleva a escribir una novela con ese título para hablar de todo lo que no había querido hablar y para poner nombre a lo que no había querido nombrar.
Siento una especial atracción por la sabiduría ancestral que esconden los mitos, las leyendas o las fábulas. Conectan con esa parte de mí a la que le gusta imaginar, y a además me fascina el poder que tienen para transmitir complejos aspectos relacionados con la condición huma de una manera sencilla y clara.
Por este motivo me atrapó eso de “la sustancia gris de la que se alimentaba el mal” como manera de explicar el mecanismo por el cual todo eso que negamos termina por desaparecer.
En este punto detuve mi lectura, ya que multitud de ejemplos de todo lo que una persona puede “entregar al no” comenzaron a acudir a mi mente: negar que es válida… creativa… inteligente…guapa…buena… honesta, merecedora de amor… Así hasta un sinfín de aspectos que conforman lo que los psicólogos llámanos autoconcepto.De modo que todo aquello que ha sido entregado al no jamás podrá ver la luz, no podrá manifestarse, y si en algún momento lo hizo, desaparecerá al igual que ocurre con los recuerdos del protagonista.
Sin duda una manera bastante poética de contemplar que al menos una parte de mi trabajo consiste en ayudar a rescatar todo aquello que una vez fue entregado al no,y engullido por él para que comience a hacerse bien visible, y poder brillar…